Vincent debe morir
Vincent es un tipo estándar, irradia torpeza y misantropía y como solitario ejemplar de mediana edad parece destinado a volverse invisible. Pero, cuando mira a la gente a los ojos provoca en ellos un irrefrenable deseo de matarlo a golpes desde el momento en que hacen contacto visual. Y esto lo convierte en un paria social, como otros hombres en la misma situación que han formado un grupo clandestino llamado “Centinela” en el que comparten consejos de supervivencia: reducir las interacciones sociales al mínimo y convivir con un perro porque es la única especie que no les traiciona y puede identificar el olor de quien ha decidido matarles.
Como parábola de la imposibilidad de vivir en sociedad en un mundo violento que gradualmente está de peor humor, la película se abre con un intrigante primer acto de comedia negra y trazas de alegoría existencial para, a continuación, mezclar temerariamente multitud de reconocibles tropos de género que incluyen el terror zombi, la ciencia ficción distópica, la sátira social o incluso la comedia romántica. El resultado, aunque irregular, contiene algunos atinados comentarios sobre el mundo contemporáneo en la era pospandémica, la condición humana y los linchamientos públicos. Y lo hace manteniendo el espíritu lúdico del primer John Carpenter y sorteando la tentación de revelar las causas del fenómeno. Al fin y al cabo, se trata de recordar como el terror constante a morir hace que apreciemos la vida.
José Félix Collazos


