Viaje a alguna parte
En un momento de esta inclasificable obra, Fernán Gómez declara que hay algo de fantasmal en la extrañeza que produce verse registrado en una pantalla con otra edad. Esta idea de espectros (también luminosos) es el motor con el que Helena de Llanos –nieta del artista– afronta una propuesta que, forzando todos los límites, oscila entre el documental y la ficción para reivindicar la eternidad del legado de su abuelo desde la casa que compartió con Emma Cohen. Un punto de partida que viene a ser, más bien, un punto y seguido de su anterior cortometraje documental ¿Nos hablan los muertos? (2020) en el que la realizadora ya iniciaba su personal indagación, reconstrucción y resignificación de todos los recuerdos y documentos de la pareja. En esta operación, la realizadora “resucita” a ambos con insertos digitales del archivo familiar y nuevos planos para construir secuencias de ficción en las que la propia directora establece con ellos diálogos que plantean más enigmas que respuestas. A ella le acompañan varios de los actores de El viaje a ninguna parte (1986) –film referenciado en el título– y Tristán Ulloa, que representa al propio Fernán Gómez en uno de sus papeles favoritos, Juan Soldado, hablando con el audio de la película original.
En este ejercicio de libertad creativa, la cineasta y docente, no renuncia a ninguno de los recursos que le permitan superar los marcos de la no-ficción: efectos digitales, suplantación, dramatizaciones, animación, ruptura de la cuarta pared, revelación del artificio… son algunos de los múltiples mecanismos de una estrategia que se percibe saturada. Aquí, la búsqueda de diferentes soluciones formales y narrativas deviene en un collage emocional y confuso; un “extraño viaje” que hubiera encontrado mejor destino, más allá del homenaje, con una planificación más estructurada. Pero también es justo reconocer el titánico esfuerzo de Helena de Llanos, durante cinco años, en ordenar, catalogar y clasificar la ingente cantidad de material que dejaron unas personalidades tan polifacéticas que son ya memoria cultural de este país.
José Félix Collazos


