Sundown
Michel Franco confía mucho en sus propias metáforas. Tanto como para construir prácticamente todo su nuevo discurso sobre la desigualdad y el conflicto de clases con la imperturbable mirada de un adinerado turista británico que deambula bajo el abrasador sol de Acapulco; antaño icónico paraíso del Pacífico hoy caldeado también por la combustión lenta de la violencia que asola todo México. Inicialmente recluido con su familia en el no lugar que representa cualquier resort de lujo, Neil (Tim Roth) inventa una excusa para no volver con ellos tras la muerte de su madre y se traslada a una playa popular sin más intención aparente que beber cerveza, comer marisco y abordar una relación –escasamente justificada– con una joven local. Emocionalmente distante del trauma familiar y de todo su nuevo entorno, el apático Neil, sin remordimientos aparentes, parece arrastrar sobre sus hombros cargados su propia culpabilidad (y toda la culpa de occidente). Pero nada es lo que parece en este críptico drama personal, en el que Franco dosifica información que obliga a reconsiderar prejuicios que se encuentran más en los ojos del espectador que en la mirada distante y fría del realizador.
Tan despiadado como en su obra anterior, pero mucho más sosegado y oblicuo que en la controvertida distopía con la que ganó el Gran Premio del Jurado en Venecia, Nuevo orden (2020), Franco se apoya en el trabajo de cámara de Yves Cape, una cinematografía de encuadres atentos y nítida claridad que privilegia las panorámicas interiores y exteriores para abordar el contexto desde la distancia y desatender, por momentos, la presencia de Neil tanto como él se abandona a sí mismo. Pero el enigmático estudio de carácter que el film plantea sobre un hombre que no desea más que quedarse a solas con su vacío existencial, pierde gran parte de la resonancia acumulada con la revelación de las razones de su misterioso comportamiento. Tal vez bastaba con la metafórica imagen con la que se abre el film: unos dorados peces boqueando bajo el sol a los que Neil mira con la empatía de quien conoce su destino.
José Félix Collazos


