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SSIFF 2024



La 72ª edición del Festival de San Sebastián arrancó con una ambiciosa selección de títulos que confirmaron su vocación de amalgamar cine de autor y apuestas más comerciales con un pulso vibrante.
Fecha: 29/09/2024

Entre las películas más esperadas, Megalopolis de Francis Ford Coppola (Perlak) desembarcó con su enigmático proyecto de ciencia ficción filosófica, una obra densa y desbordante que, lejos de conciliar a crítica y público, dividió opiniones en su paso por una de las secciones más destacadas del certamen. En el ámbito de los grandes nombres, Emilia Pérez de Jacques Audiard (Perlak) sorprendió por su audaz mezcolanza: un musical que desarma por su mezcla de thriller, melodrama y denuncia sobre el narco, con Karla Sofía Gascón, Zoe Saldaña y Selena Gomez en una historia de redención y transformación. También en Perlak, La sustancia de Coralie Fargeat destacó por su visceralidad en una fábula de terror corporal con ecos de Cronenberg; un festín de body horror radicalmente feminista, con Demi Moore en un papel de culto inmediato y Bird de Andrea Arnold presentó una narración íntima y rugosa sobre la infancia marginal en el Reino Unido. The Seed of a Sacred Fig (Mohammad Rasoulof) conmovió por su retrato de la represión y la resistencia en Irán y se llevó aplausos por su valiente mirada sobre un sistema caduco y asfixiante. La sensibilidad y el descubrimiento de una cineasta con voz propia llegó con la brillante La luz que imaginamos (Payal Kapadia) una obra que confirma el talento de su directora con un film evocador sobre memoria y deseo con trazas de realismo mágico y cine social.

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La Sección Oficial ofreció un interesante crisol de propuestas. Soy Nevenka de Icíar Bollaín abordó con pulso firme la historia de Nevenka Fernández, un alegato feminista que trajo a la actualidad el famoso caso de acoso político con un enfoque documental y de ficción entrelazado y que reivindicó su voz en el marco del festival. La revisión histórica desde un punto de vista femenino también tuvo una destacada presencia con La virgen roja (Paula Ortiz, Sección Oficial fuera de concurso), una –demasiada– estilizada obra que rescata la figura de Hildegart Rodríguez en un biopic que nunca deja de ser político. El lugar de la otra, debut de la multipremiada documentalista Maite Alberdi, no tuvo la acogida esperada por su convencional puesta en escena al intentar tejer un retrato sobre la identidad y el sacrificio en un contexto social complejo. 

Cónclave de Edward Berger presenta un thriller de corte clásico que, si bien no arriesga demasiado, convenció con su solidez narrativa y su retrato del juego de poderes en el Vaticano. Tardes de soledad de Albert Serra, en cambio, dividió al público con su minimalismo formal y su atmósfera hipnótica, demostrando una vez más la capacidad del director para generar desconcierto y fascinación a partes iguales. Por otro lado, The End de Joshua Oppenheimer fue una de las propuestas más desconcertantes de la Sección Oficial, un musical distópico que navega entre la sátira y la tragedia con una audacia pocas veces vista. Serpent’s Path de Kiyoshi Kurosawa, en cambio, se decantó por una intriga contenida en su habitual tono gélido que sumergió al espectador en un thriller meticuloso de venganza con el sello inconfundible del maestro japonés. Le dernier souffle de Costa-Gavras apostó por el cine político y discursivo con una mirada reflexiva sobre los dilemas éticos al final de la vida en un contexto de cuidados paliativos. En la misma línea, Quand vient l'automne de François Ozon ofreció un elegante drama otoñal lleno de aristas éticas, mientras que Bound in Heaven de Huo Xin transportó a los espectadores una exploración visualmente arrebatadora (y deudora de la obra de Wong Kar-Wai) de la transmigración del alma en la tradición china. The Last Showgirl (Gia Coppola, Sección Oficial) funciona como homenaje a las artistas de cabaret en Las Vegas, un mundo en decadencia mostrado aquí en una película nostálgica con ecos del cine clásico de los 50 y un destacado reparto.

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En Horizontes Latinos, El Jockey de Luis Ortega brindó un retrato juguetón de un personaje en crisis con una puesta en escena enérgica y surrealista pero que hubiera necesitado más consistencia narrativa, mientras que Sujo de Astrid Rondero y Fernanda Valadez confirmó la sensibilidad de sus directoras para abordar una historia de redención desgarradora. En esta misma sección, Los domingos mueren más personas de Iair Said se inclinó por un tono tragicómico, componiendo un fresco generacional con frescura y humor negro que encaja a la perfección en el costumbrismo argentino.

El festival fue un escaparate también para el cine de autor más radical. Dahomey (Mati Diop, Zabaltegi Tabakalera) ­–ganadora del principal galardón en Berlín–destacó por su exploración del expolio colonial y la memoria a través de un montaje que descompone la historia para reconstruirla desde una perspectiva africana, Igualmente experimental y radical fue Pepe de Nelson Carlo De los Santos Arias (Zabaltegi Tabakalera) que se perfiló como una de las obras más inclasificables del certamen, una suerte de viaje sensorial que juega con las fronteras del documental y la ficción con su retrato onírico de un hipopótamo y su historia y Spectateurs! (Arnaud Desplechin, Zabaltegi Tabakalera) giró la cámara hacia la propia sala de cine y sus espectadores, en una metarreflexión tan fascinante como irregular que reflexiona sobre la relación entre el cine y su público con un ensayo fílmico que dejó huella en los seguidores del realizador francés.

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En cuanto a otros nombres españoles, Pedro Almodóvar presentó La habitación de al lado (Perlak), un regreso a su universo más intimista que fue recibido con entusiasmo. Alauda Ruiz de Azúa, por su parte, reafirmó su posición con su serie Querer (Sección Oficial), una exploración emocional que, sin grandes artificios y con gran solvencia y sensibilidad, logró conmover con su honesta aproximación a las relaciones de poder –y abuso– en el ámbito doméstico. Los últimos románticos de David Pérez Sañudo (Nuevos Directores) se inscribió en la tradición de la comedia melancólica, con un guion muy personal y personajes entrañables. Por su parte, y en esta misma sección La guitarra flamenca de Yerai Cortés (Antón Álvarez) fue una revelación, un documental que indaga en los secretos familiares del guitarrista a través de un viaje visual y sonoro que captura la esencia del flamenco con una mirada moderna. Por su parte, Marco de Jon Garaño y Aitor Arregi (Perlak) destacó por su sutil construcción de un personaje tan complejo como fascinante y al que da vida un inmenso Eduard Fernández.

Las sorpresas no faltaron en el festival, y una de ellas fue Joker: Folie à Deux de Todd Phillips, una secuela que, lejos de repetir la fórmula, llevó el personaje de Joaquin Phoenix a un nuevo nivel con una arriesgada propuesta musical. Una impactante obra que generó tantas pasiones como rechazos. En definitiva, el Festival de San Sebastián cerró con la habitual combinación de descubrimientos, grandes nombres y apuestas formales arriesgadas. Un año más, la cita donostiarra reafirmó su posición como uno de los espacios imprescindibles para los amantes del cine de calidad.

José Félix Collazos

 

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