Sombra nómada
Regresar no siempre significa volver al hogar. Para Mariam –deportada de España después de diez años– regresar al Sáhara Occidental se convierte, paradójicamente, en una nueva forma de exilio. Ya no pertenece al lugar que abandonó, pero tampoco al que la devuelve: entre ambos territorios queda suspendida una identidad sin arraigo. En esa paradoja reside la principal fuerza de Sombra nómada, debut de Eimi Imanishi.
La película se acerca al desarraigo desde la intimidad, evitando convertir la cuestión saharaui en un relato exclusivamente político. La cámara entra en las casas para observar las relaciones familiares, las expectativas sobre las mujeres y los silencios de una comunidad acostumbrada a resistir. Mariam no es una víctima ejemplar: quiere recuperar la libertad que tuvo en Europa, se rebela contra las normas familiares, manipula y toma decisiones equivocadas. Su conflicto no consiste tanto en elegir entre dos lugares como en descubrir que ninguno puede devolverle la persona que era. Imanishi filma ese desconcierto con una puesta en escena contenida –de respiración casi documental– confiando en los silencios, los gestos y la inmensidad de un paisaje que adquiere una dimensión mental: cuanto más abierto es el espacio que rodea a Mariam, más evidente resulta su imposibilidad de encontrar un lugar propio. Sin embargo, la contención termina siendo también el principal límite de la película. El relato insiste sobre una herida que comprendemos pronto, pero que no siempre consigue hacerse sentir. Algunas situaciones parecen concebidas para ilustrar el desarraigo más que para hacerlo dramáticamente palpable y el montaje acumula momentos reiterativos.
Quizá por eso Sombra nómada resulte más interesante por las preguntas que abre que por las respuestas que encuentra. ¿Puede alguien regresar a un lugar del que ya ha sido expulsado interiormente? ¿Pertenecer significa volver al origen o tener derecho a reinventarlo? La película deja a Mariam flotando entre ambas posibilidades, como una figura errante que busca sus contornos.
José Félix Collazos


