Solo se vive una vez
No es gratuito que Sólo se vive una vez comience al compás de I Was Made for Lovin’ You de Kiss. El hit de la banda liderada por Gene Simmons (tanto o más showman que músico) refuerza las intenciones de una producción “hecha para entretener” –en palabras de sus propios creadores– y es cronológicamente congruente con su referente principal: la comedía de acción americana de los años 80. Las peripecias de un pequeño estafador que, tras presenciar un crimen, se esconde en una comunidad de judíos ortodoxos en Buenos Aires es un desacomplejado cruce entre Único testigo (cita textual) y Las locas aventuras de Rabbi Jacob. Un cóctel explosivo de trama policial, humor irreverente y caos. Así, esta coproducción entre Argentina y España busca reformular un producto reconocible con algo de color local y mucha vocación de exportación. Para ello apuesta con un elenco de actores sobradamente conocidos allí como son Peter Lanzani, Luis Brandoni o “La China” Suarez a los que, desde este lado, se unen Santiago Segura, Hugo Silva, Carlos Areces y Gérard Depardieu que interpreta a un supervillano de comic.
El debutante Federico Cueva, realizador de escenas de acción y supervisor de especialistas, utiliza toda su experiencia acumulada en una planificación de ritmo enloquecido, entretenida y funcional, pero la historia está contada con una acumulación de recursos técnicos y narrativos (explosiones, peleas, persecuciones, tiros…) que viene a recordar que muchas veces el resultado no es superior a la suma de sus partes. Por otro lado, el buen pulso de muchas de las secuencias no consigue ocultar las carencias de un guion –firmado por cinco autores– precipitado e incoherente, repleto de clichés y donde elaborados gags conviven con un humor que no se eleva más allá del simple chiste. El resultado es un trabajo donde destaca la factura técnica (edición, fotografía y FX), rodado con tanta profesionalidad como falta de nuevas ideas en busca de (su) público. Una honesta propuesta en coordenadas industriales tan amena como definitivamente intrascendente.
José Félix Collazos


