Solo
Solo es un viaje vibrante por la escena “queer” de Montreal de la mano de Simon (Theodore Pellerin), maquillador de día y estrella drag de noche. En el club, bajo el resplandor de las luces de neón, Simon se transforma en Glory Gore y su arte es un medio de empoderamiento y autoexpresión en su universo de brillo y purpurina. El vínculo de Simon con su hermana Maude es profundo, forjado tras la partida de su madre Claire, una exitosa cantante de ópera, una auténtica “diva”, que abandonó a la familia para impulsar su carrera. Su regreso marca la primera grieta de Simon, quien desde la admiración anhela la validación de Claire y también de su nuevo novio Olivier, otro artista drag recién llegado de Francia. Al principio, la relación con Olivier parece perfecta, pero pronto se torna tóxica y manipuladora, erosionando lentamente la personalidad y el mundo de Simon.
Dupuis captura con eficacia la transformación de su protagonista –desde la confianza hasta la inseguridad a medida que se desmorona– gracias al compromiso de Pellerin con su personaje; su matizada composición de ambos aspectos de la vida de Simon transmite cada sutil cambio de emoción. Su interpretación es el corazón de la película, mostrando su lucha por sentirse amado y aceptado, aunque eso le lleve a espacios psicológicamente dañinos. Es destacable también el uso de la música como extensión del personaje de Simon para reflejar sus estados de ánimo. Desde “Voulez-Vous” de ABBA hasta “Queen” de Perfume Genius, las canciones seleccionadas son una declaración de su personalidad y su arco emocional.
La dirección de Dupuis, visualmente hábil, es fluida como la esencia misma de lo “queer” y la cinematografía aporta una luz cálida de refugio a los interiores del club y camerinos. La historia, aunque predecible en algunos aspectos, se percibe auténtica y genuina al explorar dinámicas interpersonales que escapan a los clichés de la victimización y el miserabilismo “queer”. Como estudio de carácter, Solo gravita sobre superar situaciones abusivas y encontrar el amor dentro de uno mismo, pero también es una carta de amor a las Drag Queens y su arte, una celebración de la comunidad LGTBIQ+ y una exploración de la autoexpresión como acto de desafío político.
José Félix Collazos


