Punto de Vista 2025: Cine y resistencia
Marginalidad, excesos de la sociedad consumista, apropiación y expolio cultural, la migración forzosa, la poesía, la dictadura argentina, los autoritarismos, las ausencias, lo cotidiano... Punto de Vista volvió a ser un crisol de temas y reivindicaciones a través de una ecléctica sección competitiva en la que el cine argentino confirmó su creatividad –con obras como La balandra (Matías Lima), Imágenes para Nina y el árbol (Ana Comes) y Una temporada en la frontera de lle Dell'Unti– pero, sobre todo, alertó del momento crítico que está atravesando con el gobierno de Javier Milei y su hostilidad hacia la cultura, el arte y todo lo que supone una idea de lo común; poniendo en valor estos conceptos como la única forma de garantizar la pluralidad y fortalecer las libertades.

Sin embargo, fueron sus vecinos chilenos José Luis Sepúlveda y Carolina Adriazola los que se alzaron con el Gran Premio Punto de Vista a la Mejor Película –y Premio de la Juventud– con el estreno mundial de Cuadro negro, una cinta performativa que desvela los restos del autoritarismo en la sociedad chilena, donde el conservadurismo es aún muy grande y en la que Sofia, una joven periodista inmersa en la creación de un documental artístico sobre el ejército regresa a vivir con su abuela tras una violenta ruptura amorosa. Los directores construyen una sátira del ejército –con el que convivieron bajo la excusa del rodaje– y en cuyo entorno confirmaron que la admiración hacia Pinochet sigue muy presente. Una apuesta por la “representación dentro de la representación” en la quetambién tienen su lugar el colonialismo (con dinámicas aun presentes), la religión y sus abusos, el machismo y el concepto de patriotismo que tensiona un país marcado por su historia.

El Premio Jean Vigo a la Mejor Dirección fue para La limace et l'escargot de la francesa Anne Benhaïem, un “arrebatador encuentro entre dos sexagenarios” a partir del cual surge una historia romántica que afronta la vida con ternura y humor en la cotidianidad de cafés, parques y apartamentos. Una historia de amistad y envejecimiento interpretada por la propia directora y un amigo suyo que, si bien comenzó con un guion escrito, fue creciendo con la improvisación. La obra distinguida con el Premio al Mejor Cortometraje (Writing Poems at the End of the World, de Kim Wonwoo) es un poemario visual fragmentado en días numerados, donde imágenes, crónica, sonidos rítmicos, voz y textos se entrelazan evocando lo ausente, la memoria y la cadencia del tiempo. Su particular estructura está dividida en capítulos que reflejan distintas jornadas sin correlación temporal: “No hay ayer, hoy o mañana: en tiempos depresivos como son los del fin del mundo, cada día es nuevo y, cuando acaba, es el final".
Las Menciones Especiales del Jurado fueron para dos obras de vocación minimalista. La prunelle rouge, de Pierre Louapre, se adentra en lo precario y lo marginal a través de la fotografía, la escritura y el cine como formas de relectura de lo cotidiano. Una película improbable, con una imagen y sonido “sucios”, que se mueve entre la pobreza que va documentando y un gesto artístico directo y básico. Por otro lado A. de Ramón Balcells es un sencillo recorrido por el piso vacío en el que vivió su abuela, con notas de voz, sonidos y diálogos reales para construir una obra sobre una ausencia muy presente; una propuesta sobre la pérdida y la permanencia de la memoria en los espacios. Y el Premio Especial del Público fue para las navarras Marina Lameiro y Maddi Barber por Cambium, donde se documenta el proceso de deforestación de un bosque para señalar que el contacto con la naturaleza, aunque sea a veces un amor correspondido, no está exento de violencia.
José Félix Collazos


