Punto de Vista 2019: Elevar la voz
“La voz nunca miente”. El enunciado, casi un axioma prestado de la ecléctica artista neoyorkina Meredith Monk, ha sido el punto de partida de la programación de Punto de Vista 2019. Frente a la objetividad tradicionalmente atribuida a la imagen, las ricas y complicadas relaciones entre los dos pilares sobre los que se sustenta toda obra audiovisual –un camino ya transitado en la obra de pioneros como Marcel Hanoun– han armado conceptualmente una edición, rigurosa y congruente, de uno de los escasos festivales que planifica sus secciones con criterios de selección cercanos a la actividad curatorial tan necesaria en toda muestra artística y que se antoja imprescindible para posicionar el cine de vanguardia en un contexto pluridisciplinar. La polisemia del vocablo “voz” encuentra así su reflejo en la capacidad del sonido para generar infinitas imágenes, tantas como espectadores. Desde este germen, el omnipresente lema de cabecera ha cristalizado este año en la sección oficial más internacional de su historia, 30 obras de 18 nacionalidades, con predominio de piezas cortas –tan sólo 6 de ellas superaban los 30 minutos– que demuestran la polifonía y el riesgo del panorama presentado: una recopilación heterogénea de lenguajes, estilos, preocupaciones… y voces de todo el mundo. Los bloques del programa, además, se han visto beneficiados por acertados criterios de composición que han multiplicado exponencialmente los discursos de las obras en el sugerente diálogo establecido entre ellas.

La sección competitiva se abrió con Curupira, ejemplo del espíritu inspirador de esta edición. En ella, Félix Blume, ingeniero de sonido que se trasladó a La Amazonía en busca de registros, nos muestra primeros planos de los habitantes de Tauary que con grandes auriculares y mirando a cámara comparten con el espectador la experiencia sonora de los ruidos de la selva. Las imágenes se alternan con sus propios testimonios sobre la pantalla en negro mientras describen el aspecto de un ser mitológico que nadie ha visto y cuya existencia ha condicionado su vida a través de la narración oral. Mitos y leyendas locales se han generado también alrededor de las muertes y desapariciones de marinos chinos en el estrecho de Magallanes y que el chileno Francisco Rodríguez ha recogido en Una luna de hierro, la ganadora del Gran Premio Punto de Vista a la Mejor Película. La historia de los suicidas que se tiran por la borda para huir de las duras condiciones laborales ha sido calificada por el jurado como “evocadora e inquietante, a la vez que política e íntima” y de ella destacan su capacidad para idear un lenguaje cinematográfico que responda al reto de representar la circulación global de bienes y personas. En palabras del propio director “la película intenta recoger estas ficciones para de alguna forma dar una sepultura a estas historias”.
LOS TERRITORIOS RECUERDAN SUS VIDAS PASADAS
En una edición marcada por la vuelta de los autores a soportes tradicionales destaca la singular Backyard (Khaled Abdulwahed), construcción (y deconstrucción) digital de un paisaje de Siria capturado analógicamente en 1998 y destruido por la guerra. Tecnología para preservar el dañado original a través de las copias sucesivas. Roturas y arrugas aparecen como cicatrices (Orbainak del título original en euskera) en las fotografías de la familia Sarasola, un mecanismo para conservar los recuerdos a través del testimonio de tres integrantes de distintas generaciones que atraviesan el conflicto vasco. De lo particular a lo colectivo el filme traza un recorrido por el imaginario popular con planos de un paisaje cubierto de nieve, herido por canteras y desprendimientos. Y la autopista elevada de Down Claiborne es también la herida por la que sangra una comunidad local de Nueva Orleans dividida en su principal arteria por una obra pública que partió en dos la convivencia entre los primeros esclavos liberados y los indios americanos que los acogieron. La obra vuelve a ese espacio para reivindicar su propia historia a través de los murales y el “Mardi Grass” como celebración subversiva del mestizaje.
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La artista Edurne Rubio viaja, en Ojo Guareña, al interior de la tierra a través de la cueva que da título a la obra y donde parte de su familia experimentó la aventura como vía de escape de la realidad en la limitada España franquista. En su retorno, Rubio traza un paralelismo entre la espeleología y la indagación artística: un viaje hacia la experimentación sin destino prefijado. El film es exploración (literal y figurada) de la inmutabilidad y el espacio redescubierto con la escasa luz que proporciona la presencia humana y un notable trabajo de sonido ambiente en el que ha colaborado la artista sonora Charo Calvo. El resultado, sensorial e inmersivo, mereció el Premio Especial del Público. El Premio de la Juventud recayó en The Sun Quartet, Part 2: San Juan River del Colectivo Los Ingrávidos, una reescritura en celuloide de la desaparición de 43 estudiantes mexicanos acaecida en 1968. El film alza la voz sobre un suceso silenciado nombrando a cada víctima, una por una, sobre imágenes superpuestas (grabaron hasta en 7 ocasiones sobre la misma película) que saturan la pantalla hasta crear una presencia espectral que sacude al espectador.
DISOCIACIÓN AUDIO-VISUAL
El Premio Jean Vigo a la Mejor Dirección fue para Parsi, obra de Eduardo Williams que yuxtapone imágenes capturadas en la capital de Guinea Bissau con el infinito poema No es de Mariano Blatt, una enumeración en movimiento perpetuo sobre lo que parece ser y no es. “Una película física llena de energía que hace un uso creativo de las nuevas tecnologías y propone una relación cautivadora e inusual entre el sonido y la imagen” en palabras del jurado.
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También presente en el Palmarés, con Mención Especial, está Altiplano (Malena Szlam) con gran parte de su metraje editado en cámara. Encuentro de dos paisajes, el geográfico de los Valles Calchaquíes en la cordillera de los Andes con el sonoro recolectado en otros lugares como la Antártida o los infrasonidos volcánicos, la obra es un intento de comprender y preservar un paisaje milenario a través de los contrastes –también cromáticos– y un uso pictórico de la luz que contrapone los ocres del desierto y el azul del cielo con el verde de los campos. La otra Mención del Jurado fue para Vever (for Barbara) de la prestigiosa Deborah Stratman. En esta pieza corta confluyen sus reflexiones sobre el poder y el control con trabajos inacabados de Maya Deren y Barbara Hammer. La mirada intergeneracional de estas tres mujeres sobre realidades ajenas, en este caso comunidades indígenas guatemaltecas, abre un discurso sobre la visión foránea, el acto político de la escucha y la forma de abordar materiales que se escapan al control de sus propios creadores.
OTRAS VOCES, OTROS ÁMBITOS
Rushing with green horses, fue la propuesta en la sección oficial de la cineasta Ute Aurand. Construida con fragmentos de su propio archivo, en esta invitación a su intimidad la cineasta experimenta sobre la posibilidad crear una unidad a través de lo fragmentario y en su obra desaparecen las palabras para alternar silencio y sonidos que fueron grabados, la mayoría de las veces, de forma separada. Un viaje a través de momentos y lugares en diferentes épocas y estaciones del año.

En el ámbito privado podemos situar también el Premio al Mejor Cortometraje Mum’s Cards de Luke Fowler, una mirada al sistema de trabajo de su madre, socióloga jubilada, que durante años ha compilado fichas llenas de anotaciones e ideas personales sobre la sociedad y la cultura, “un retrato emotivo de la labor intelectual y de la maternidad, económico en los medios que utiliza, a la vez que extenso en sus implicaciones”.
Para finalizar, Past Perfect de Jorge Jácome es “una investigación sobre el pasado para averiguar el origen de nuestro presente melancólico”. Un diálogo que evidencia como la idealización del recuerdo paraliza y explica las tensiones de un presente que prefiere mirar hacia atrás en vez de enfrentar un futuro incierto. Precisamente todo lo contrario del prometedor porvenir que se intuye en las líneas de investigación de este certamen.
José Félix Collazos


