La última reina
Entre el Mito y la Historia, La última reina reconstruye un periodo desconocido de Argelia antes del largo sometimiento otomano y reivindica con atrevimiento la existencia de la nación argelina antes de la colonización. En 1516, Argel era una república árabe-bereber ocupada por los españoles y habitada por musulmanes que llegaron tras la caída de Granada, corsarios de todo el Mediterráneo como el albano-griego Barbarroja, holandeses, ingleses y judíos. Un caótico y plurilingüe mosaico regido por el rey Salim Toumi, quien terminó asesinado por Aroudj Barbarossa, su aliado contra la tiranía española. La ambición del pirata –“tomaré su palacio, montaré su caballo y su mujer”– se tropezará con la resistencia de la reina Zaphira (Adilia Bendimerad, también coguionista y codirectora) que se impondrá en una era donde el poder estaba en manos de los hombres.
Tragedia clásica y pasiones devastadoras son los convencionales ingredientes con los que el tándem de realizadores construye un drama épico formalmente académico; con una satisfactoria factura pero sin el ritmo y la densidad que esta revisión en clave de género de la conquista del poder y sus intrigas hubiera necesitado. El film, discretamente anticolonial y feminista, busca ampliar su público activando resortes del cine de acción con batallas bien coreografiadas, algún momento electrizante y la plausible voluntad de devolver a la legendaria reina el lugar que cinco siglos de patriarcado han ayudado a borrar.
José Félix Collazos


