Entrevista Mike Leigh: La vida y nada más
“La vida es una tragedia cuando se la ve en primer plano y una comedia cuando se la mira desde lejos”.
Charles Chaplin.
Un amigo mío definió su película como una relectura pervertida de las sitcoms, con ese plano general de la casa familiar que utiliza al principio y final de la película.
Yo no le llamaría sitcom, con todo mi respeto a las sitcoms. La vida es cómica y trágica y eso es realmente la película, que aprovecha y explora las condiciones de la comedia y la tragedia combinadas. Lo que está pasando es profundamente triste y dramático, pero no podemos evitar reír ante situaciones divertidas aunque sean dolorosas a la vez.
Ud. toma decisiones de puesta en escena aparentemente sencillas pero muy inteligentes con el espacio. ¿Cómo cree que contribuye a ello su faceta como director teatral?
No creo que sea relevante. Creo que mis trabajos como dramaturgo o como cineasta vienen del mismo sitio, vienen de mi respuesta a la vida. Y no creo que mi experiencia influya en esos aspectos formales; lo que comparten ambas facetas es que se nutren de la realidad.
Rara vez mueve la cámara, lo que acentúa la parálisis de esta familia. Pero hay un momento importante, cuando el matrimonio regresa a casa, en que la cámara se mueve suavemente. ¿Significa que algo está cambiando en su relación?
Creo que esta opinión suya es un análisis demasiado académico porque pienso que la cámara hace lo que tiene que hacer durante todo el film. Su función es mucho más orgánica; la cámara se desplaza en esa secuencia porque ella se está moviendo alrededor de él, no es algo simbólico.
Sus películas son un viaje de redescubrimiento sobre las posibilidades de las personas para mejorar sus vidas y el film termina con dos primeros planos de Pansy y Curtley, él llorando y ella (por fin) en silencio. ¿Qué futuro tiene esa pareja?
No me corresponde a mí decirlo, eso le corresponde al público. No quiero hablar de esto porque ese punto se lo dejo para que discutan, reflexionen y decidan sobre ello.
¿Quizás la libertad y la esperanza están fuera de esa casa como en la última toma de Moses?
Tal vez, pero esto queda también para el público. Quizás hay una posibilidad, pero ¿quiénes somos nosotros para asegurarlo?
Usted ha sido premiado y reconocido también como guionista, pero ha declarado que empieza sus proyectos sin guion.
Sí, comienzo sin guion. La verdad es que descubrimos lo que es la película embarcándonos en el viaje de hacerla de la misma manera que los pintores pintan cuadros y los novelistas escriben novelas. Es una exploración a través de la cual la obra se va revelando, y lo que hago es trabajar en primer lugar con los actores y luego con otros colaboradores como diseñadores de producción, director de fotografía, etc. para indagar, desentrañar y descubrir qué hay en la película.
Sus elencos siempre transmiten verdad y realismo, pero usted ha dicho que nunca trabajaría con actores aficionados.
La interpretación de la que estamos hablando aquí exige cualificación. Necesita un método sofisticado, lo que no quiere decir que algún aficionado no pueda hacerlo, pero es un tipo de trabajo muy, muy profesional. Busco actores que sean verdaderamente buenos transformando la obra en una realidad universal; que interpreten a personas reales con la que te puedas identificar.
Explíqueme el proceso.
Procedemos al rodaje tras un largo periodo de preparación. Empiezo a trabajar por separado cada sección para poner en marcha a los personajes, luego los juntamos para explorar sus vínculos, y construimos una base tridimensional muy sólida de su carácter, sus relaciones, sus antecedentes, la historia de su vida y todo lo demás. Eso es mucho antes de llegar al set. Cuando comienza el rodaje, los personajes ya son absolutamente sólidos y trabajamos secuencia a secuencia, por localizaciones, con el guion creado a través de los ensayos e improvisaciones. Esto nos permite ser muy precisos y lo que se ve en la pantalla, finalmente, está muy muy guionizado.
Usted ha sido profesor en la London Film School ¿Qué opina del cine actual?
Bueno, mi principal preocupación con los jóvenes cineastas y los del futuro es la libertad artística. Estamos en una nueva edad de oro del cine y hay jóvenes con talento en todo el mundo que están capacitados y listos para hacer películas sobre cosas reales e importantes y necesitan libertad y estímulo para hacerlo sin cortapisas.
¿Está de acuerdo en que su cine es una especie de realismo socialista en el corazón del capitalismo o rechaza este tipo de etiquetas?
Si me pregunta si mis películas son políticas, la respuesta es sí, pero no son propagandistas en el sentido de dirigir el pensamiento. Invitan a reflexionar sobre la forma en que vivimos nuestras vidas y, en ese sentido, opino que son siempre –implícitamente y a veces explícitamente– políticas.
José Félix Collazos


