Entrevista a Marina Lameiro
Cuéntame el proyecto porque hay un primer grupo de mujeres muy vinculadas a Punto de Vista (Diana Coucedo, Maddi Barber y tú) y luego está el equipo de Arena Comunicación. Es sorprendente ver una película musical en la que las directoras de departamento seáis mujeres… ¿Cómo surge?
“Berri Txarrak” (BT) estaba buscando una directora para hacer la película. Todo esto surgió porque en 2018 cuando anunciaron que se retiraban dijeron que iban a hacer una gira con un concierto final y que tal día a una hora concreta sacarían las entradas. En ese momento la página colapsó en unos segundos pero si no se hubiera bloqueado habrían vendido las 12.000 localidades en cinco segundos. A raíz de eso les surgió la idea de hacer una película, como agradecimiento a los fans. Yo creo que esto fue más una idea del responsable de prensa que de Gorka Urbizu.
La idea de que fuera una mujer la directora viene de que todo el equipo son hombres. Me contactaron, tuvimos una reunión en la que me contaron la idea y la única premisa era que ellos querían una obra sobre los fans de la banda, no tanto sobre ellos, incluso de fans de otras bandas en general y eso ya me pareció demasiado complicado. Le dije que ya hablaríamos y ellos me explicaron que la gira se iba a hacer por Asia, América, EEUU, Japón, Alemania, Mexico… y entonces acepté dirigirla pero no producirla.
Con mi hermana Ione Atenea había creado una productora pero yo veía que el tipo de presupuestos que nosotras manejábamos era insuficiente con el presupuesto de un proyecto como este porque para emprender un proyecto personal sacas las energías de donde sea pero una película de encargo no es exactamente lo mismo. Les dije que podrían constituir una productora ellos (ya habían contactado con EITB para el proyecto) pero que no se lo recomendaba. Me pidieron sugerencias y yo les dije como primera recomendación ARENA. Entonces tuvimos una reunión con ellos, les pareció bien y ya a partir de ahí empezó todo.
Pero tú tuviste capacidad de decisión con las jefas de departamento, por ejemplo tu paisana gallega Diana Toucedo.
No, mi padre nació en Galicia pero porque le llevaron a nacer. Mi familia por parte de padre es gallega, pero yo nací aquí y mi familia es de Navarra, de un pueblo que se llama Lerga y yo de Burlada.
Entonces pudiste elegir trabajar con Diana Toucedo que también había editado “Young & Beautiful” y con quien ya tenías relación…
Diana fue mi profesora en un postgrado de montaje.
Y con Maddi Barber, ¿Cuál es la vinculación?
Yo a Maddi la conocí en Punto de Vista cuando presenté “Young & Beautiful” y ella estaba su corto “Yours Truly". A raíz de haber participado las dos en el festival Joaquín Ciáurriz pidió al ayuntamiento de Pamplona que nos invitara a un proyecto que se llama “Nombrar a las mujeres” (Emakumeak Izendatu) para rescatar la memoria de mujeres importantes de Pamplona que habían quedado olvidadas. Así que nos conocimos trabajando, colaborando en un trabajo para el ayuntamiento y luego ya a partir de ahí nos hicimos amigas.
O sea que tanto Maddi como Diana son incorporaciones tuyas propias al proyecto, no de ARENA COMUNICACIÓN.
Así es, ARENA propuso a Migueltxo Molina, la postproducción… o sea el equipo de rodaje, sonido y la producción, para todo lo demás me han dado libertad.
¿Fue complicado rodar los conciertos?
Ahora pensándolo hacia atrás, no. Fue bastante bien todo pero al principio estaba muy nerviosa porque no es lo mismo hacer una cosa personal sin responder ante nadie y que se puede repetir las veces que quieras que captar un instante irrepetible como es un concierto.
Sentía mucha presión pero una vez que fui engrasando, sabiendo lo que quería, fue mucho más fácil. Hubo algunos momentos complicados pero no lo recuerdo como algo dificultoso.
Desde el punto de vista de un encargo cumple la función porque quieres conocer más del grupo, genera mucho interés.
Yo quería, claro, hacer una peli que les gustase a los fans, pero eso es relativamente fácil. Incluyes buenas imágenes del grupo y sus actuaciones y los dejas satisfechos, pero para mí el reto era hacer una peli que contentase a los fans pero que también fuera interesante cinematográficamente, una película que pueda gustar a un fan pero también a una persona que no sabe nada de “Berri Txarrak” y que aporte algo dentro del lenguaje cinematográfico.
Eso se nota. Por ejemplo el primer plano de a fan japonesa en el que pasan todas las emociones por su rostro me recuerda el final de “Voices in the Wind” de Suwa.
No conozco el film, pero para mí el referente era el corto “Ten Minutes Older”, el original, el soviético… En concreto el rostro de un niño que ve una función y que expresa miedo, risa y por el que pasan todas las emociones. La primera vez que fui a un concierto a grabar, planté la cámara y le di la vuelta. Estuve mirando y me di cuenta de algo que ya sabía pero no es lo mismo experimentarlo: la fuerza que tiene el rostro de una persona y ver cómo va cambiando; para mí aquello tenía más potencia que mirar al grupo.
Cuando conseguí ese plano pensé que podía construir toda la película para llegar a él.
Ya en “Young & Beautiful” tú te retratas a ti misma pero fuera de campo, a través de tu hermana y tus amigos, y aquí la operación es muy parecida con Gorka Urbizu. ¿Tú eras fan de "Berri Txarrak"?
Yo con 14 ó 15 años ya los escuchaba, iba a los conciertos y en ese momento tenía algún cassette, pero me gustaba más “Su ta Gar”. Pero es algo con lo que he convivido y sí que he ido a conciertos.
De alguna manera tú vas reconstruyendo la personalidad de Gorka a través de la gente, cómo ven el grupo… y evitas las declaraciones directas con sus pensamientos en off para que el testimonio no sea a cámara… ¿esto lo tenías muy claro?
No, la banda no quería aparecer y entonces mi idea al principio era que viviéramos la experiencia solo a través de los otros personajes, de los fans, y luego una vez acabada la gira –pasados unos meses– tener una entrevista con Gorka en la que él me hablase de ese vacío con el que se había quedado después.
¿Querías recapitular? En la película él es como una crisálida. Sabe que quiere cerrar esa etapa pero no sabe cómo será la posterior. Tú ya planteas ese misterio como algo a resolver.
Sí, al final tuvimos esa entrevista pero no tenía fuerza. Era más como de estar por casa, algo que hubiera podido funcionar en otro planteamiento… por ejemplo en “Young & Beautiful”, pero aquí no aportaba, le quitaba profundidad. Entonces le pedí hacer un ejercicio, que era situarse en momentos clave que le propuse. Eso lo pensamos Diana y yo juntas; momentos concretos y que se pusiera en situación como si hubiera estado llevando un audiodiario. Que expresara sus reflexiones en cada momento y este fue un recurso que incorporamos después y es la voz en off.
A mí me parece que queda mucho más interesante porque las cosas que dice Gorka tienen una profundidad que explicada a cámara puede quedar pretenciosa… así sin embargo entra todo de un modo mucho más natural.
Y para mi era muy importante incorporar esto. En realidad yo le había dado tiempo para pensar, pero quería también que tuviera esta inmediatez, que pareciera que es un momento que está atravesándole en ese instante, porque si no él tiene mucha tendencia a ser muy literario, a filosofar…
Se nota…
Y aun así Diana y yo nos hemos peleado mucho pero al final es su manera de expresarse porque está muy unido a esas formas literarias y para nosotras eso era algo a evitar, porque no creíamos que eso le aportara a la propuesta, buscábamos algo más intimo porque a un fan lo que le interesa es entrar en ese universo íntimo de su ídolo.
Pero el único libro que aparece es “El amigo” de Sigrid Nunex ¿tiene algún significado?
Es lo que estaba leyendo en ese momento
Sí que tiene algo de intimismo porque es la historia de amistad de una escritora con su mascota.
Sí, ese viaje en furgoneta… yo tenía una imagen idealizada de las furgonetas y de las bandas de rock en gira. Imagino que yo y todo el mundo. Y es la cosa más aburrida del mundo. A veces utilizas 23 horas del día para llegar al momento de un concierto, es otra forma de tedio.
El Euskera es muy importante en la película. También relacionado con que el lenguaje del cine y de la música trasciende los idiomas…. un idioma minoritario que llega con los dos lenguajes y que ambas cosas son algo colectivo… ¿Cómo veías la relación entre lo que estabas haciendo y su música? ¿Cómo lo articulabas?
Yo no veía una relación directa, pero es justo lo que dices. Como al final ese el plano de la mujer de Japón, ella no está entendiendo lo que dicen pero se emociona en ese momento y el espectador con ella, viviendo lo que está sintiendo. Yo me he dado cuenta de que en cada concierto elegía una o dos personas a las que mirar. Y entonces muchas veces me emocionaba con ellas, yo en ese plano de Japón estaba llorando, no podía contenerlo porque me proyectaba en ella, me imaginaba toda una historia detrás. Por ejemplo, en el Apolo de Barcelona había dos chicos, uno jovencito y otro más mayor, que estaban allí y parecía haber una tensión entre ellos, yo pensaba que era sexual, porque se miraban con mucho amor y resulta que eran hermanos. No era un amor romántico sino fraternal.
¿Has dejado algo de tu experiencia en la película? Me refiero a sí la has querido abrir a cosas personales, de tu propia imaginación…
No lo sé, no lo había pensado. Supongo que todo… ¿no? Lo que sí hay son planos que nadie se hubiera planteado… como el de la japonesa que quizás otra directora no lo habría utilizado pero que yo necesito que esté en la película. Otro sería el de la madre y la niña en el concierto. Gorka no quería que apareciera esa canción porque hay muchos temas en los que él toca solo. Es un momento en el que están ellas, la niña tiene unos cascos y entonces la cámara se gira, ves que hay un concierto y de repente ya están en la cama. Igual es demasiado rápido, no sé si da tiempo a entender lo que está pasando. También había planos a los que he tenido que renunciar y que están en los créditos finales. Otra cosa que a mí me gustaba mucho es las veces que Gorka está calentando la voz, que hace esos ejercicios de vocales.
¿Cuáles son tus referencias además de “Ten Minutes Older”? ¿Revisaste lo que se había hecho en el género de documentales musicales?
Yo lo primero que hablé con ellos fue de Pennebacker y “Don’t Look Back” (1967), también de la peli de los Rolling Stones “Gimme Shelter” (Albert Maysles, David Masleys, Charlotte Zwerin, 1970)… y no habían visto ninguna. Para mí los primeros referentes fueron esos, pero claro, también muestran una época concreta de la historia a través de esos músicos. Entonces pensé “¿cómo puedo hacer esto a través de Berri Txarrak, en su escala?". La dificultad es que mientras estamos viviendo algo no somos conscientes de lo que va a trascender. El momento en que los Maysles grabaron ese concierto de los Rolling en el que un “Ángel del Infierno” asesina a un hippie se considera el final de una época, pero ellos no eran conscientes, es algo que viene después. Así que me fui a otro lugar, el del hedonismo, cómo vivir la felicidad con lo mínimo, y la música es un bien esencial que te puede transmitir bienestar. A partir de ahí empecé a tratarlo de esa manera, la música como una liberación personal, existencial, en la búsqueda de un bienestar. Y también su lado oscuro. En un momento se dice que “El fuego que te abrasa es el que luego te ayudó a caminar”.
¿Repasaste obras que tienen algo de testamento, como “The Last Waltz” (Martin Scorsese, 1978)?
Sí que la vi pero había cosas que no me interesaban, como la sobreabundancia de testimonios. También vi el concierto de Talking Heads… (Stop Making Sense, Jonathan Demme, 1984), con una edición que fragmenta demasiado el concierto.
A mí me parece mucho más interesante una persona común y encontrar su esencia, hacer de esa persona algo extraordinario porque mi filosofía es que cualquiera tiene algo que contar y tiene una historia, tu trabajo es mostrar eso que siempre esta ahí. Si no lo puedes conseguir es porque no le has podido dedicar suficiente tiempo. Este era uno de los retos en esta película porque con “Young & Beautiful” estuve dos años grabando y sin embargo aquí a veces tenía solo cuatro días para llegar, conocer a las personas y desarrollar todo.
¿Cómo los encontrabas?
De muchos me hablaron ellos, los de la banda, como Paulina, la alemana, porque ellos ya la conocían ya que esta chica va a todos los conciertos que han hecho en Alemania desde hace años.
A Oihane la conocí en otro concierto y me interesó la energía que tiene… y a Jare y Ziortza, madre e hija, las conocí también en un concierto. Bueno, ellas estaban entre bambalinas en ese momento de la película. Luego Max y Ryan, que fueron un capricho mío. Vi el tipo de fans que tenían en EEUU y al principio no me interesaban mucho, todos los que vi (que se confirmó cuando estuve en los conciertos de allí) eran hombres de la misma edad que ellos y no me parecían interesantes porque ese cupo ya estaba cubierto con la banda. Me pareció interesante también indagar en el rostro de una persona que esta viendo por primera vez al grupo y ver qué pasa, ese descubrimiento y lo que se siente la primera vez. La japonesa (Asako) la encontré por Instagram. Cuando ya acabó el concierto y me puse a revisar el plano sabía que lo tenía pero de repente vi que hay un momento que mira a cámara y mi primera reacción fue de rechazo. Luego lo pensé y llegué a la conclusión de que es que es mucho mejor así porque era una especie de consentimiento tácito. Ella sabe que está siendo grabada, y se hubiera podido apartar o comunicar con un gesto su desaprobación pero detecta la cámara y aun así sigue con su propia experiencia. Para mí esa mirada es como un permiso al espectador para poder observar lo que ella está sintiendo y viviendo.
“Ikasitakoa desikasten ikasi” (Aprender a desaprender lo aprendido). Es como una epifanía, háblame del chico trans.
A Xabi le grabamos una vez que se terminó la gira porque esta historia surgió después. Berri Txarrak hizo un libro con las fotos de la gira. Ellos ya conocían a Xabi antes de la transición y entonces hizo cola en la Feria de Durango para que le firmaran el libro. Cuando Gorka le preguntó a quién quería que se lo dedicara, él contestó “Para Xabi” (Xabirentzat) y Gorka preguntó si era para regalar; es entonces cuando Xabi le contestó que era para él, que estaba cambiando. Gorka me escribió para contarme lo que le había pasado y que le había escrito porque se quería tatuar la frase con su caligrafía. Es de la letra de una canción (Katedral bat) y uno de sus últimos temas más famosos, así que le escribí rápidamente y lo grabamos.
Este segmento rima muy bien con todos los procesos de transición que está haciendo él… Otra frase que me gustó mucho es “cuando tu cuerpo se convierte en un campo de batalla…”
Todas las letras incluidas tienen una razón de ser, ninguna canción está puesta ahí por azar. La única que quizás no tenga un sentido narrativo es la de “Maravillas” que habla de Maravillas Lamberto. La letra no tiene una relación directa como el resto de los fragmentos que van construyendo el film. Es mas un homenaje que me parece importante mostrar aunque su mensaje puede parecer más obvio y es la única canción que está entera. Comienza con un "unplugged (acústico) en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián y luego enlaza con la versión eléctrica del concierto… me gusta mucho ese momento, otra transición. El primer plano de Gorka es precisamente en Larraga (la localidad de la que era Maravillas Lamberto) y fue el último concierto de la gira antes de los conciertos finales de despedida.
“Todos los que se han ahogado en este lago del olvido” podría ser una declaración de intenciones de tu obra como registro de la despedida de la banda. También me gusta como metes la foto fija, con las capturas del fotógrafo japonés…
Me apetecía porque con foto fija se ve más clara la idea que todos tenemos de un concierto, de esos momentos de explosión y eso creo que se puede lograr mucho más con foto fija que con imagen en movimiento, una instantánea creo que puede encapsular la energía, la emoción y luego cada uno puede proyectarla, fantasear y completarla. Esa secuencia me gusta porque el punto de vista de esas fotos que ha tomado Kovichi no se está mostrando en el documental dónde los planos son muy cerrados y rara vez se ve el entorno. En esas fotos, que no son mías, se ve lo qué está pasando y la obra se abre al contexto.
Foto como captura de instante y cine como captura de tiempo… Otra frase interesante: “el ciclo es nacer, música, morir” que luego se convierte en “nacer, música, vivir”.
Sí, la frase original es la primera pero luego al final Galder está firmando los parches de la batería (de hecho ese que está firmando me lo regaló a mí) y algo en él ha cambiado. Además ese día estaban muy afectados, era el día final y eso refleja una resistencia, la de Galder, que no quiere que todo eso muera, quiere que siga vivo.
¿Es verdad que dieron un concierto para una persona?
Sí, sale el video… aunque se ve muy mal y prácticamente no se aprecia nada porque lo grabó el propio espectador y está oscuro. De hecho el chico mexicano que sale conoció a Berri Txarrak porque salieron en Playground o un medio similar. Yo he vivido de cerca la gran entrega que tienen, que es la misma para 23.000 personas que en una tienda de discos para 50.
El documental ha sido editado en plena pandemia porque el último concierto fue el 23 de noviembre de 2019, pero tuvieron que hacer dos despedidas ¿no?
Hicieron dos. Estaba anunciado un concierto final pero a los pocos días programaron otro previo en una fecha anterior y es que muchísima gente se había quedado sin entrada.
Las partes de concierto tienen mucha energía…
Buscaba hacer una obra que tuviera su parte de exploración cinematográfica, sobre formas de rodar conciertos, pero que al mismo tiempo asequible para que la pudiera disfrutar cualquiera.
José Félix Collazos


