Entrevista a Juho Kuosmanen: Repensar el éxito
¿Dónde encontró la idea para esta película y qué le atrajo en esta historia para rodarla?
Yo había oído hablar de Olli Mäki porque somos del mismo pueblo y a pesar de que en nuestra pequeña ciudad era considerado por algunos como un héroe, resultaba a la vez un completo desconocido para mi generación. Lo que despertó mi interés fue descubrir que hubo un gran contraste, una enorme contradicción entre su personalidad y el papel que le tocó jugar. Era un buen boxeador pero al mismo tiempo no encajaba del todo con ese rol de héroe del boxeo.
¿Buscaba hacer un poco de justicia poética al contar esta historia?
Sí, de alguna manera así es. Yo quería hacerle justicia porque él mismo fue quien dijo que ese día había sido el más feliz de su vida mientras que casi todo el mundo en Finlandia pensó que aquello fue una catástrofe. Lo habían anunciado como un éxito total y él fue presentado como un nuevo héroe finlandés y, en mi opinión, pienso que sí es un héroe aunque tengamos que definir qué tipo de héroe es. Quiero decir, repensar qué es el éxito. La afirmación de Olli, al decir que ése era el día más feliz en su vida es una forma muy interesante de definir lo que sentía, porque a los ojos de los demás pudo parecer un fracaso pero él encontró su libertad y su amor. Él quería ser honesto con sus sentimientos más que alcanzar ese tipo de éxito al que estamos acostumbrados a catalogar como tal. Pienso que realmente él redefinió qué es el éxito. Ganó en la vida al encontrar una felicidad duradera y estable. (La pareja que aparece al final como ejemplo de amor tras el paso de los años son los auténticos Olli y Raija)
Hay un contraste muy grande entre la perspectiva personal y la pública: medios de comunicación, publicitarios, patrocinadores…
Este contraste se da en casi todas las escenas. Es gran parte del tema, del contenido, pero también una forma de puesta en escena muy divertida porque resalta cómo todo el mundo espera de Olli que sea algo que él no desea ser. Y al final la gran cuestión es ¿debería satisfacer las expectativas de los demás o encontrar su propio camino y forma de ser feliz para ser honesto con todo ello?
La escena de la cometa en el bosque es reveladora de esa liberación personal…
Desde luego, ahí esta mi punto de vista más particular sobre esta historia.
Siempre que ruedas necesitas una motivación íntima (además de la fascinación que sentía por Olli Maki, un gran “personaje”) y pienso que esta película tiene mucho que ver con el propio proceso de hacer cine, con la presión y expectativas y el miedo al fracaso con el que continuamente te enfrentas durante el rodaje. Y esa escena de la cometa, para mí, es el momento en el que encuentras de nuevo la alegría hacer cine. Yo también sufrí el peso de demasiadas presiones y expectativas, así que hay una motivación muy personal en esa escena.
¿Olli podría ser un modelo para la sociedad actual?
Espero que sí. Me gustaría porque, al menos para mí, ha sido de gran ayuda. He estado pensando mucho en por qué hago cine, cuál es el propósito de rodar, si ser un director con éxito o si debo tener algún motivo más altruista para hacer cine, algún motivo más honesto para ello. Pienso que vivimos tiempos muy competitivos en sociedades donde el éxito se ha convertido en una obsesión, una forma de vida que destruye el día a día y esos pequeños detalles que hacen la vida hermosa de verdad, y que se nos pasan desapercibidos cuando perseguimos algo que creemos más grande.
¿Cómo decidió el formato de la película y el blanco y negro?
No estaba pensado hacerla en blanco y negro, pero queríamos encontrar un material que nos transportara a esa época de principios de los 60. Vimos muchas películas de aquel tiempo y aunque para entonces ya estaba el color, las que eran referencia para nosotros no lo usaban como, por ejemplo, los documentales de inicios de la década filmados en 16 mm en BN, el cine europeo del este… y pienso que estas influencias, a pesar de que no queríamos copiarlas, hicieron que al buscar la película adecuada, nada parecía lo suficientemente bueno. Entonces quitamos el color a todas las pruebas de material y nos sorprendió bastante el resultado así que dijimos “Fuck!, tiene que ser en blanco y negro”. Sentimos que esa imagen nos transportaba a los inicios de los 60; no nos veíamos así obligados a subrayar o indicar la época y podíamos centrarnos en los actores y la historia.
Es interesante ese juego de espejos que hace con el documental que se rueda dentro de su película
Sí (se ríe). El equipo del documental es también el ojo público, la forma en que querían retratar tradicionalmente al héroe nacional en los países del este. De hecho se hizo un documental sobre él cuando se estaba preparando para el combate y se puede ver que es totalmente falso. Nosotros quisimos que el equipo de ese documental apareciera en nuestra película porque así mostrábamos el contraste entre la forma en la que querían mostrarle y la realidad detrás de la cámara. De alguna forma estamos contando que el equipo del documental va construyendo una ficción, un documental ficticio.
¿Enmarcaría su film dentro del género de películas de boxeo (Boxing Films)?
Olli Mäki es un gran personaje así que sentíamos que no estábamos haciendo sólo una película de boxeo sino un retrato de él –un boxeador muy peculiar– y que si utilizábamos ese género para contar su historia tenía que ser una película de boxeo muy diferente porque él no encajaba en los estereotipos…
¿Una historia de amor quizás?
Sí, de alguna manera también es una historia de amor. Pienso que el amor, la ternura, la dulzura son más verdaderas en Olli Mäki que la masculinidad y ese tipo de fuerte ambición y poder que habitualmente vemos en el mundo del boxeo. Olli Mäki era mucho más dulce que la mayoría de los boxeadores.
José Félix Collazos


