Entrevista a Hirokazu Kore-eda: Sobre... vivir
Encuentro esta película muy emparentada con Shoplifters, pero aquí parece haber doblado la apuesta. En aquella eran pequeños delincuentes y aquí son casi criminales. ¿Le fue más difícil que en otras ocasiones encontrar ese tono humanista, transmitir ese amor por los personajes?
En esta ocasión, sobre todo, me interesaba que el público comprendiera el trasfondo que hay detrás de las personas que cometen un delito, las circunstancias que pueden haberles llevado a esa situación. Está la cuestión de la venta de niños, pero también cómo sacar adelante esa vida que ya está en este mundo, colaborando entre todos. Incluso las policías que van persiguiendo a este grupo de delincuentes, al final de alguna manera terminan empatizando con ellos.
Me parece muy interesante, y también muy arriesgado, colocar el punto de vista fuera de los protagonistas, en sus perseguidores. ¿La película también se puede interpretar como una “road movie” en la que el espectador tiene que hacer el mismo viaje que la policía para intentar entender todas las motivaciones?
Sí, y comprender la situación de esa criatura a la que las policías acaban abrazando, y es como si el público entero también abrazara a ese ser.
Resulta también curioso cómo los que buscan la adopción dudan sobre si entregarlo y la policía, que lo que quiere es impedirlo, acabe prácticamente asumiéndolo. Ese cruce entre arcos de personajes opuestos, a ambos lados de la ley.
La idea original era simplemente describir cómo estas personas que van en un coche intentando vender un bebé, a fuerza de convivir, terminan formando una especie de familia; pero luego me pareció mucho más interesante que las perseguidoras fueran también mujeres para que de esa manera pudieran entender a esa madre y fueran ellas mismas las que, al final, poco a poco fueran convirtiéndose en defensoras de la adopción del niño.
Las primeras motivaciones de los personajes se presentan esquemáticas y luego va aflorando su humanidad a base de quitar capas. ¿Cómo trabajó, en el proceso de escritura, ese progresivo descubrimiento de la auténtica verdad de los personajes?
Corea es mucho más estricto que Japón a la hora de filmar. Allí antes de empezar a rodar te piden que tengas el guion completo al 100%. Normalmente yo no hago esto. Yo suelo escribir más o menos lo que sería dos tercios del guion y luego mientras voy rodando y hablando con los actores voy cambiando o añadiendo cosas. Esta vez conseguí hacer valer mi punto de vista. No estaba todo decidido desde el primer momento.
Todo el viaje de la película parece un itinerario para llegar a esa secuencia del hotel, en la cual ellos experimentan una conexión única y se dicen cosas importantes porque saben que se van a tener que separar. Ese momento nuclear ¿estaba ya planteado como el clímax del viaje?
Esa escena del hotel no estaba en el guion, pero poco antes de rodar me fui documentando, visitando diversas instituciones, hablando con huérfanos y me encontraba que muchas veces tenían un sentimiento traumático porque no sabían si había merecido la pena nacer o no, si alguien se había alegrado de su presencia en este mundo. Me pareció interesante introducir este sentimiento porque de alguna manera todas las personas que están en esa habitación comparten esa duda, esa intranquilidad y a mí me gustaría que al final el público sacara la impresión de que sí, que a pesar de todo, merece la pena vivir.
¿Y no tuvo miedo en algún momento de que ese mensaje, en esta ocasión, colisionara con derechos como el de la interrupción del embarazo? ¿Siempre merece la pena llevar adelante la vida?
La verdad es que no, no me lo planteé en ningún momento y estoy muy sorprendido de que tanta gente me pregunte por este tema. Yo no pretendo hacer aquí campaña contra el aborto. Me parece que es un derecho de las mujeres, algo que tienen que decidir ellas. Aquí de lo que se trata es que tenemos un bebé que ya ha nacido y hay que ver cómo sacarlo adelante.
Tras sus dos últimas experiencias en Francia y Corea ¿volverá a Japón a rodar ese nuevo proyecto sobre la escuela primaria?
(Se ríe) Sí, de hecho ya he terminado de filmarlo.
José Félix Collazos


