Entrevista a Cristian Mungiu: La tribu y su rebaño
Su película está basada en un hecho real
Mis películas siempre nacen de una historia, yo nunca parto de un concepto o de una idea abstracta, aunque no estoy reflejando exactamente lo que pasó sino su significado y utilizo la ficción para construir un discurso sobre la situación del mundo hoy y sobre la naturaleza humana. Esta historia ocurrió en un pequeño pueblo, pero de alguna manera representa un contexto más grande, lo que puede ser ahora la Unión Europea.
Esto nos lleva a la multilingüe secuencia de la asamblea: se habla rumano, francés, inglés, búlgaro… ¿cómo fue rodar ese plano secuencia tan largo y complejo?
Dado que es una película sobre la necesidad de comunicación, era sustancial que cada uno hablara su propio idioma, como una torre de babel, y no es casualidad que en la asamblea traduzcan todo menos lo que hablan los trabajadores inmigrantes: nadie les toma en consideración, aunque ellos también tienen algo que decir. Refleja el tribalismo y el peligro de ver al otro como a un enemigo potencial en vez de alguien con quien dialogar. Puede parecer una secuencia improvisada, pero es el resultado de una coreografía muy precisa. Todo estaba escrito y, en concreto para esta escena probé cosas difíciles como ensayar con los actores para que hablaran al mismo tiempo. Incluso permití que los extras hablaran por encima de ellos. Fue difícil para los intérpretes porque sentían que tenían que pelear para defender sus textos y mucho más difícil en la mezcla de sonido.
Esta secuencia es importante para mí por la forma que tengo de entender el cine. Yo intento hacer un cine inspirado por la realidad y la realidad es un continuum. Por eso ruedo mis películas en un único plano por situación, siempre. No utilizo música extra añadida que manipule sentimientos y no muevo la cámara a menos que haya un movimiento en el plano. Yo no quiero utilizar el cine para entregar conclusiones y significados prefabricados sino para señalar que la vida es, a menudo, compleja y ambigua.
Hablando de música, aquí integra “Yumeji´s Theme”, una pieza mítica de la banda sonora de In the Mood for Love (2000).
La música que utilizo en las películas siempre es diegética. Quise usar ese tema porque expresa amor al prójimo como antídoto contra la intolerancia. Solo con los afectos podremos reconectar con la esperanza. La película habla de la naturaleza dual que todos tenemos: los humanos necesitamos centrarnos en las emociones positivas para dominar el animal que llevamos dentro.
Sobre ese aspecto animal, esta comunidad cerrada reivindica ser la población originaria pero los primeros habitantes eran los osos y usted termina la película con osos, sean o no disfraces…
Sí, pero, como sabes, las películas no deberían tener metáforas precisas o formas concretas de traducirlas verbalmente. Mi esfuerzo como cineasta es siempre el de intentar hablar sobre cosas abstractas y encontrar la manera visual de trasladar conceptos. Necesito crear situaciones con un nivel distinto de significación y por eso usé muchos animales en la película, para hablar de esa naturaleza dual pero también de la pérdida de individualidad para conformar un rebaño de gente manipulable.
El final es ambiguo y también dual: algunos ven osos, otros ven personas; es una mezcla de los miedos y los impulsos que tenemos en cuanto animales y ese lado humano tan importante si queremos progresar en nuestras sociedades.
Del final al principio ¿la escena inicial es una visión traumática o un presagio?
Ambas cosas a la vez. Los niños, con su inocencia, tienen una percepción del mundo que no está contaminada por la educación de los adultos y este niño intuye una situación extraña que por eso le resulta tan aterradora. Al mismo tiempo es el único que puede resistir ante la violencia y egoísmo de los mayores. Cuando tiene la posibilidad de decidir por sí mismo, elije ser compasivo y esta es seguramente la única parte optimista de la película; de alguna manera relacionada con la esperanza en las generaciones futuras.
¿Estamos condenados a repetir esquemas de tribu?
Tenemos que ser muy conscientes de los males del tribalismo para poder mejorar y no creo que una observación racional de la realidad nos permita ser optimistas. Es bastante desolador, pero así veo las cosas.
José Félix Collazos


