En América
Hay diferentes palabras para definir situaciones personales tras una pérdida familiar, como viudo/a ante la muerte de un cónyuge o huérfano/a, pero no hay en ningún idioma una palabra para nombrar a los padres que han perdido un hijo (ni para sus hermanos/as supervivientes). Tan complejo e indescriptible se considera ese dolor que no puede ser condensado en un simple vocablo. Sin embargo, Jim Sheridan –Mi pie izquierdo (1989), En el nombre del padre (1993)– confía en el poder catártico del cine y explora, en este film sobre la migración, la posibilidad de una nueva vida en otro horizonte, físico y emocional, para una familia irlandesa fracturada por la muerte de su hijo Frankie. Este drama, no tan autobiográfico como personal, dedicado a la memoria de su hermano del mismo nombre y coescrito por el director junto a sus hijas Naomi y Kirsten, se basa en las propias experiencias y recuerdos del autor cuando se instaló en New York en los años 80 para introducirse en la industria del espectáculo. A través de la mirada polífónica de los cuatro miembros de la familia –apuntalada por la voz en off de la hija mayor y su cámara de video casera– Sheridan incorpora un contexto de racismo, drogadicción y SIDA para completar su conmovedor relato sobre una travesía de duelo hacia un puerto de serenidad y futuro.
José Félix Collazos


