El deshielo
La dolorosa necesidad de aceptación y el deseo de encajar con los demás es un frecuente y a menudo destructivo vector en el universo de la infancia y la adolescencia. Un mundo cruel representado en obras recientes de la filmografía belga como Un monde (Laura Wandel, 2021) y Close (Lukas Dhont, 2022) y con las que El deshielo –debut en la dirección de la actriz y cantante Veerle Baetens–conecta a través de la observación de dinámicas preñadas de violencia soterrada en ese tránsito hacia el fin de la inocencia. Sobre un guion coescrito por la propia directora que adapta una exitosa novela, Baetens despliega su relato en dos líneas temporales: un frío presente en Bruselas donde su protagonista Eva (Charlotte De Bruyne) es una adulta retraída por un trauma secreto y una sección de flashbacks sobre un verano en su pueblo natal en el que descubriremos el pasado y las raíces de la agitación interna del personaje.
La historia progresa en paralelo con fluidas transiciones entre los tiempos, aunque es en el segmento del pasado donde se concentran las virtudes de la película gracias a la interpretación, premiada en Sundance, de Rosa Marchant como la Eva preadolescente, una buena dosificación del suspense, un severo control del tono y una mirada honestamente naturalista. Es una pena que todo este armazón se resquebraje en un tramo final truculento y forzado que sabotea la sutil representación de la ambigua frontera entre víctimas y victimarios.
José Félix Collazos


