El collar rojo
Tras las notables Au revoir là-haut (Albert Dupontel, 2017) y Les Gardiennes (Xavier Beauvois, 2017), El collar rojo adapta la novela homónima de Jean-Christophe Rufin (colaborador del guion) y se suma así a revisiones recientes del cine francés sobre la Primera Guerra Mundial en el centenario del armisticio; un conflicto sin precedentes que mermó la población masculina de las clases humildes y dejó a tantas mujeres solas en una difícil subsistencia. Jean Becker quiere dar voz a los olvidados de la historia al plantear una exploración de los conceptos de patria y heroísmo a través del testimonio de Mauriac (Nicolas Duvauchelle) un “poilu” (literalmente “peludo”, término utilizado para referirse a la infantería francesa con procedencia mayoritaria del mundo rural agrícola) distinguido con la Legión de Honor y que permanece ahora recluido por traición. Aislada en el campo le espera su amada Valentine y su perro, metáfora de lealtad irracional, ladra constantemente frente al cuartel de su confinamiento. Hasta allí llega Lantier (François Cluzet), oficial de clase alta que con su interrogatorio cara a cara –como en la dura batalla– intentará comprender los motivos de la transformación del soldado mientras en él mismo se abre una metamorfosis que pondrá en cuestión todas sus convicciones.
Con un patrón narrativo apoyado en “flashbacks” la cinta desentraña una intriga cuyo discurso pierde profundidad por su mecánica puesta en escena que realza la historia romántica aunque también destacan la crudeza y vigor de las secuencias en trincheras. Complementan la propuesta unas conmovedoras interpretaciones y el trabajo de cámara, que crea un ambiente sugerente y contrasta la penumbra de la celda con imágenes que evocan la pintura paisajística de la época. Con todo, esta aproximación a los inicios del pacifismo y la toma de conciencia política de los más desfavorecidas se diluye en un desenlace carente de la sorpresa y fuerza que necesitaría la película para alcanzar la intensidad lírica de otras obras sobre la hipocresía y barbarie de la guerra.
José Félix Collazos


