Dr. Horrible's Sing-Alone Blog
“Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas”
Santa Teresa de Jesús
En 2008 y durante la famosa huelga de guionistas que paralizó la producción de grandes series de televisión, un equipo creativo comandado por Joss Whedon se embarco en la aventura de crear un producto al margen de las grandes productoras.
La intención declarada era demostrar que se pueden realizar obras de calidad, interesantes para el público, fuera de los patrones y presupuestos de la industria dominante. El resultado fue Dr. Horrible’s Sing-Alone Blog una webserie de 45 minutos de duración (divididos en tres episodios) y que, gracias a la desinteresada colaboración de reconocidos artistas no se aleja mucho en su aspecto resultante de otros productos “mainstream” (y sí bastante del estándar de las producciones pensadas para la red) y que obtuvo un éxito inmediato y el (paradójico) reconocimiento de gran parte de la industria que le concedió numerosos premios aquel año.
Dr. Horrible arranca con formato de video-blog del protagonista del mismo nombre, un científico chiflado (interpretado por el polifacético Neil Patrick Harris con un aspecto entre el “Doc” de Back to the Future y el Jerry Lewis de The Nutty Professor) que desea convertirse en un temido villano y entrar en la “Liga del Mal” y a quién acompañaremos en su tránsito plagado de cómicas desventuras. A partir de aquí Wheldon utiliza el género musical clásico –al suspender todo realismo y hacer avanzar la acción a través de unas canciones de partitura pegadiza y letras simplonas– con un disfrutable sentido de humor absurdo y subvierte el cine de superhéroes para desmontar clichés, diluir las fronteras entre el bien y el mal y atacar directamente las apariencias y los lugares comunes con ingenio y frescura, y donde no falta la crítica directa a la sociedad y sus hipócritas estructuras (medios de comunicación, actos benéficos…) a través de las hilarantes aportaciones que el protagonista hace a cámara.
Frente al patoso personaje del Dr. Horrible, el autor coloca a su némesis, el superhéroe Captain Hammer (Nathan Fillion), un narcisista y egocéntrico adversario –también en la lucha por el amor de Penny (Felicia Day), objeto de deseo que cierra el triángulo sentimental– y que aparentemente representa el héroe que todos desean ver. Con este juego de opuestos Wheldon pone el acento sobre la doble moral y nos ofrece dos posturas sobre lo humano muy alejadas en un interesante proceso inverso al del héroe.
Según avanza la trama, el espectador empatiza con el antihéroe y siente la frustración, la esperanza, la pasión y todo lo que implica para el protagonista su viaje hasta conseguir su objetivo; hasta el agridulce final donde el disfrute de la victoria queda empañado por el vacío, la resignación, la culpa y el dolor.
Porque como la luz destaca entre las sombras, para que nazca el personaje algo ha de morir la persona y lo más peligroso de los sueños, además de su alto precio, es que se pueden cumplir.
José Félix Collazos


