Bugonia
Yorgos Lanthimos retoma su mirada clínica y perversa sobre lo humano adaptando la comedia de ciencia ficción coreana Salvar el planeta Tierra (Jang Joon-hwan, 2003). La película centra su relato en Teddy, un apicultor conspiranoico interpretado con febril convicción por Jesse Plemons, y su primo Don, quienes secuestran a Michelle (Emma Stone), directora ejecutiva de una compañía farmacéutica, convencidos de que es una extraterrestre empeñada en destruir la Tierra. Lanthimos transforma la historia original en un drama de cámara que observa a sus protagonistas con impasible ironía, donde lo absurdo se entrelaza con lo aterrador y lo cómico con lo moralmente inquietante.
El guion de Will Tracy (Succession, 2018-2023) refuerza la tensión entre Teddy y Michelle, eliminando subtramas, y la película gana concentración y mordacidad, pero pierde parte de los vínculos emocionales entre personajes. Sin embargo, la sátira social emerge con fuerza: la figura de Michelle encarna la corrupción corporativa, mientras que Teddy cuestiona la credulidad y la complicidad humanas con un humor negro que oscila entre la farsa y la tragedia existencial. La película, así, se atreve a reflexionar sobre la inutilidad de la acción individual frente al colapso ambiental y social, sobre la alienación y sobre la ambigüedad moral.
Mayoritariamente realizada con encuadres teatrales y saturados, destacan la percusión frenética para cada estallido de tensión y un montaje preciso que articula el caos inminente. Stone y Plemons sostienen la función con actuaciones que oscilan entre la vulnerabilidad y la violencia contenida, mientras Delbis aporta ingenuidad. Aunque algunos momentos absurdos no funcionan por igual y la película podría haberse beneficiado de un metraje más compacto (ese innecesario epílogo), Bugonia opera como laboratorio del fracaso humano, un dispositivo híbrido de comedia negra, terror y ciencia ficción que disecciona con precisión la enajenación, la ofuscación y la impotencia frente a un mundo que se desintegra bajo nuestra mirada.
José Félix Collazos


