• COLLAZOS
  • COMUNICACIÓN
  • DISEÑO
  • BRANDING
Por favor, espere...

Balearic

Director: Ion de Sosa

Crítica publicada en el número de diciembre 2025 de "Caimán, Cuadernos de Cine"
Fecha: 12/12/2025
Autor: José Félix Collazos

La última película de Ion de Sosa se instala en un territorio de ambigüedad radical: el Mediterráneo como paraíso y condena, postal luminosa y pozo moral. Filmada en un vibrante 16 mm que devuelve a la imagen su rugosidad perdida, la película convierte el brillo del verano en un resplandor amenazante. Bajo ese sol que ciega, los cuerpos y los gestos revelan una violencia muda, una anestesia moral que define el presente.

El díptico que estructura el film –jóvenes erráticos y burgueses en fiesta perpetua– propone un espejo generacional: unos encarnan la inercia del deseo y un futuro sin horizonte; los otros, la decadencia satisfecha de quienes ya no perciben el desastre. Entre ambos, el monstruo no tiene forma: es la estructura social misma, la dinámica apática del privilegio. En ese sentido, Balearic prolonga la tradición buñueliana de la fábula sociopolítica –el encierro, la repetición, la ceguera colectiva– y la actualiza con una ironía seca, de mirada quirúrgica. De Sosa filma con la calma de un entomólogo y la rabia de un agitador: encuadres geométricos, actuación antinaturalista, humor grotesco. Lo que podría ser sátira se torna rito, exorcismo. La piscina, eje simbólico del relato, funciona como umbral entre la vida confortable y el fuera de campo del horror. El agua, el fuego, la fiesta: todo se consume en una combustión lenta, sin estallar.

Si algo se le puede reprochar a Balearic es su frialdad deliberada, su distancia que a veces confunde el diagnóstico con la anestesia que denuncia. Pero esa incomodidad parece su propósito: no busca empatía, sino mostrar la imposibilidad misma de sentir. La película observa un país y una clase atrapados en su propio simulacro de bienestar, y lo hace desde una forma que no adoctrina ni explica, sino que hiere y golpea con la furia del manifiesto. En apenas setenta minutos, De Sosa firma una alegoría feroz sobre la ceguera contemporánea. Un film que, bajo una luz cegadora, revela lo que preferimos no ver: la violencia de seguir nadando en aguas turbias.

José Félix Collazos

Financiado por la Unión Europea - NextGenerationEU
NextGenerationEU Plan de recuperación, transformación y resiliencia

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para gestionar tu visita en la página, para recoger información sobre tu navegación y mejorar nuestros servicios y el funcionamiento de la página web. En cualquier caso, entre otros derechos siempre podrá cambiar su decisión y oponerse al tratamiento. Consulte los derechos que le asisten y la política completa aquí.

ACEPTAR DENEGAR