Alma viva
La directora franco-portuguesa Cristèle Alves Meira abrió la Semana de la Crítica del Festival de Cannes en 2022 con esta pequeña obra; un debut en la realización que le reportó el premio a la Mejor Dirección Novel en la pasada edición de la Seminci vallisoletana. Con un reducido arco temporal y en el limitado marco de un remoto pueblo en la montaña portuguesa, el film narra el viaje interior de Salomé (interpretada por la joven hija de la directora, Lua Michel) desde la tristeza por la pérdida de su querida abuela hasta la aceptación, usando algunos tropos de películas de fantasmas filtrados por el realismo observacional y cierta mirada surrealista sobre el mundo rural.
A través de los ojos de la niña –entre dos mundos por su condición de hija bilingüe de madre emigrada a Francia– descubriremos un entorno de cultura popular donde habitan la magia y la superchería en colisión con el materialismo contemporáneo, pero también un microcosmos alimentado por rencores y enemistades latentes. Es en la tumultuosa vida familiar, filmada con una atmosférica fotografía de luz incidental y siempre atenta a los diferentes personajes, donde la cinta ofrece cierto humor negro. Y si bien se echa en falta algo de cohesión y el tono emocional no alcanza el nivel deseable, es de destacar el apunte de la arcaica situación de las mujeres en ciertos entornos, porque como dice un visionario personaje ciego: “todas las mujeres que viven solas, son consideradas unas brujas”.
José Félix Collazos


